Creando el programa provincial de Juego Responsable”

“La lucha contra la Ludopatía

es una apuesta en firme para

ganar en el juego de la vida”

L.A.P.

Fundamentos:

El juego es una actividad cultural que, con diferentes matices, aparece a lo largo de la historia de los pueblos. Primitivamente estuvo fuertemente relacionado con rituales festivos y religiosos. El fenómeno del juego, en la actualidad, se ha propagado a niveles agigantados tanto a nivel nacional como provincial, sin dejar de tener en cuenta lo que sucede en distintos países del mundo donde a experimentado un enorme crecimiento.

El juego de azar se conoce desde el año 2000 a de C., precediendo al propio dinero y ha estado muy presente en numerosas civilizaciones antiguas, egipcios, griegos, romanos, etc., con un especial protagonismo, debido a la que se consideraba una de las principales pasiones de las clases más altas.

Es un fenómeno esencialmente constitutivo del modo peculiar del ser humano que, según el antropólogo Bally, contiene todos los valores de la vida humana, puesto que es una actividad libre que permite a la persona recrear, exaltar o transfigurar estética o poéticamente la realidad, así como la pasión por la vida y la belleza.

El jugar legitima la competencia como el proceso mediante el cual el individuo puede medir las propias fuerzas o verificar la suerte que los hados le otorgan y, así, distinguirse y autoafirmarse.

Nos referimos específicamente al juego de azar, que tiene como exponente máximo al realizado en los casinos. Ante el hecho innegable de la promoción y creación de este tipo de lugares de entretenimiento, es necesario establecer marcos jurídicos que prevean las consecuencias negativas que el jugar pueda ocasionar en la comunidad.

Psicológicamente, el juego de azar es un reto a la suerte, mediante el cual una persona proyecta sus esperanzas de cambiar mágicamente el futuro a su favor, o al menos de experimentar el placer del triunfo contra el riesgo del fracaso a pesar del sufrimiento que conlleva la incertidumbre, traduciendo así una conformidad con la realidad, un deseo de huida de la mediocridad o monotonía cotidiana.

Blas Bombín sostiene que “El uso del azar en el juego es considerado un diversión cuando hay un control y un gozo en el acto en sí mientras que deja de serlo cuando implica sufrimiento y descontrol, por lo que la persona pierde su libertad de decisión.

Luis González Seara realiza dos importantes clasificaciones, la de los juegos y las de los propios jugadores. Se ha distinguido varios tipos de juegos, como juegos de competición, juegos de azar, juegos de riesgo y juegos de reglas.

Entre los juegos de azar -afirma Blas Bombin-, se establecen cuatro grandes clases de juegos: por su licitud (lícitos e ilícitos); por su administración (públicos y privados); por su contenido (máquinas tragamonedas, bingos, casinos, cartas, loterías y apuestas deportivas) y por su poder adictivo (muy adictivos y poco adictivos).

Atendiendo a su potencial adictivo, se pueden distinguir los altamente adictivos, por el escaso tiempo transcurrido entre el momento de la apuesta y el resultado, y escasamente adictivos, por el carácter diferido en el tiempo del resultado respecto al momento de la apuesta.

Según las clasificaciones hechas por varios autores tales como Becoña, González, Ochoa y Labrador, Rodriguez-Martos se pueden considerar cinco tipos de jugadores: el no jugador, el jugador social, el jugador problema, el jugador patológico y el jugador profesional.

Las diferencias principales entre los jugadores provienen de las cuantías y del control del juego. A la hora del tratamiento se considera preventivo en los jugadores sociales y excesivos, necesarios en los patológicos e innecesarios en los profesionales. El aspecto preventivo está tomando actualmente una importante relevancia por el papel que desempeñan los jugadores excesivos, que si bien no tienen problemas graves, es el primer paso hacia la enfermedad por las reiteradas pérdidas de control que conducen a que las pérdidas empiecen a ser desmedidas por lo que las ganancias actúan como estimulantes para recuperar lo perdido.

El tránsito a la adicción es imperceptible como en todas las adicciones, pudiendo llegar el momento, en que el juego deja de ser una diversión para transformarse en un problema con numerosas repercusiones sobre la persona y su entorno.

Una vez generado el problema, la dependencia prospera y se perpetúa por la concurrencia de mecanismos derivados de la propia dependencia, constituyendo lo que Van Dijk denominó como círculos viciosos de la dependencia, entre los que pueden distinguirse: los psicológicos (frustración de reincidir, pérdidas progresivas de dinero, adquisición de la identidad de jugador), los socio-ambientales (el adicto frecuenta cada vez más los círculos relacionados con el juego; los estímulos medioambientales del juego adquieren para el jugador propiedades incitadoras por mecanismos asociativos y el entorno social le adjudica el rol de jugador, que espera que desempeñe) y los tóxicos, que en este caso serían endotóxicos, generados por los fenómenos de la tolerancia y de la abstinencia, ya que a la luz de los conocimientos actuales sobre endorfinas y neuromoduladores, es verosímil que en todas las adicciones existan mecanismos de sustancias externas y otros regulados por enodoxinas.

El juego adictivo desde la óptica de la salud pública

Como cualquier otra conducta adictiva, la ludopatía debe ser considerada un problema de salud pública que concentre la preocupación y atención de una variedad de actores sociales: especialistas, empresarios del sector, organizaciones no gubernamentales, organismos del Estado y la población en general.

En primer orden debemos analizar el efecto negativo que las personas pueden llegar a padecer a raíz del juego y no a disfrutarlo como tal, patológica, llamada ludopatía, que se define en términos generales de la siguiente forma: como la adicción patológica a los juegos electrónicos o de azar.

A pesar de ser una enfermedad muy antigua, hasta 1975 no se empezó a estudiarla como tal, siendo en 1979 cuando Morán la define como juego patológico. Su reconocimiento oficial no se produce hasta 1980, cuando la Asociación de Psiquiatría Americana en el Manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales, incluye el juego patológico como una de sus categorías dentro de los trastornos del control de impulsos no clasificados en otros apartados (APA, 1980).

En el DSM-IV esta clasificación diagnóstica abarca cinco categorías específicas (trastorno explosivo intermitente, cleptomanía, juego patológico, piromanía y tricotilomanía)

Según el DSM-IV, los trastornos del control de impulsos se caracterizan por un impulso irresistible a realizar actos dañinos y se definen por tres características esenciales: Fracaso en resistir el impulso, deseo o tentación de llevar a cabo algún acto que es dañino para el individuo o para los demás; sensación creciente de tensión o de activación antes de llevar a cabo el acto y experiencia de placer, gratificación o liberación en el momento de consumar el acto.

Conforme al DSM-IV el diagnóstico de ludopatía se establece cuando se cumplen al menos cuatro de las condiciones o características siguientes:

1. Frecuente y creciente preocupación por el juego o por obtener dinero para jugar, con tendencia a rememorar experiencias lúdicas del pasado y a planear nuevas actividades.

2. Jugar con frecuencia mayor cantidad de dinero o por un período de tiempo más largo en relación con lo previsto.

3. Necesidad de incrementar el volumen o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada.

4. Intranquilidad e irritabilidad en caso de no poder jugar o al intentar reducir o dejar el juego.

5. Pérdidas repetidas de dinero debidas al juego y reiteración en la conducta de juego con el propósito de recuperar las pérdidas.

6. Repetidos esfuerzos infructuosos por abandonar o reducir el juego.

7. Aumento de la conducta de juego ante dificultades psicológicas o sociales.

8. Sacrificio de obligaciones familiares, sociales u ocupacionales para poder jugar.

9. Persistencia en el juego (incapacidad de abstención) a pesar de la imposibilidad de pagar las deudas crecientes o a pasar de otros problemas significativos (sociales, ocupacionales, legales), que la persona sabe que son incrementados por el juego.

Rastreando una adicción. Criterios diagnósticos

Se considera que la característica esencial de la ludopatía o juego patológico esta dada por comportamiento lúdico desadaptativo, persistente y recurrente, que altera la continuidad de la vida personal, familiar o profesional en ausencia de un episodio maníaco. Por otra parte, también se vincula este trastorno con la presencia de frecuentes y reiterados episodios de juego de apuestas que dominan la vida del enfermo o enferma en perjuicio de los valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares.

En realidad, muchos investigadores y clínicos consideran el juego patológico como una adicción más, incluso como una adicción en estado puro. El juego patológico puede ser visto como un trastorno adictivo porque involucra varios aspectos de los trastornos adictivos, incluso síntomas de abstinencia. Estudios llevados a cabo con pacientes ludópatas han concluido que un 50% tiene una historia familiar con antecedentes de alcoholismo. Otras investigaciones han asociado esta dependencia a la de sustancias, y se da asimismo una elevada prevalencia de juego patológico en padres de pacientes ludópatas.

El Juego, su realidad normativa.

Más allá de los conceptos y trastornos donde se logre encasillar a la Ludopatía, es necesario poner de resalto que nos encontramos ante un problema cuyos efectos el Estado no ha de mitigar en forma completa, pero si debe intervenir en modo preventivo disponiendo en forma inmediata de elementos que esta ley establece, posibilitando que el individuo conozca y asimile las consecuencias que el juego irresponsable puede ocasionar en él y su familia.

Las dimensiones que ha adquirido tal fenómeno social, se trasunta en el incremento de los Casinos en las ciudades modernas y su contra cara, la cual se patentiza en el riesgo latente de padecer la adicción antedicha.

Esteban Eseverri afirma que el juego de azar es una realidad legislada en ciento cuarenta países de aproximadamente ciento ochenta reconocidos. Sólo se lo prohíbe totalmente, en general, en naciones de orientación teocrática islámica, como la República Islámica de Irán, para la cual todo juego es ilícito; mientras que, como ejemplo contrario, la Federación Rusa entiende que todo juego es lícito, mientras que no se pruebe que hubo algún tipo de fraude, coacción, o mala fe. En el medio de estos extremos se ubica el grueso de los países civilizados, por caso, Francia con sus 160 casinos, o Inglaterra, capital europea de los juegos de azar, y también nuestro país.

Argentina regula los juegos de azar con un criterio moderno, mediante la aplicación de un derecho autónomo, eminentemente administrativo. Sin embargo es cierto que el Código Civil trae especificaciones en materia de juego y apuestas, pero esa misma legislación dejó la puerta abierta para su administrativización.

El Estado debe aprovechar este recurso genuino y por ello lo regula especialmente, con controles incluso más estrictos que a los propios servicios públicos, en algún caso. El bien jurídico protegido no es “la moral” sino la “acción social” que el Estado debe llevar adelante por todos los medios lícitos a su alcance, de entre los cuales el producido de los juegos de azar es sin dudas el más apto.

Ello es así, no sólo porque produce dinero de manera directa para cada Estado administrador del Juego, sino porque la actividad en sí misma es de algún modo distributiva de riqueza, ya que cabe suponer que los jugadores disponen de su dinero excedente. Va de suyo que salvo la existencia de una patología en el apostador, la persona que juega, apuesta lo que le sobra, lo que puede ser perdido sin mella destructiva de su patrimonio, no aquello que le es vital para la supervivencia.

Por tanto, disponer de ese dinero por parte del Estado es aprovechar un recurso que ha sido considerado previamente por el público apostador como susceptible de ser redistribuido. Es por esta característica que en Europa se habla modernamente de los juegos de azar como “cuasiimpuestos”, en la medida en que en muchos casos están reemplazando las fuentes tradicionales de ingreso de fondos en los erarios públicos.

Las leyes y reglamentos están especialmente diseñados para nutrir al fisco de montos de dinero necesarios para su actuación, no es el cliente el principal protegido por las leyes.

Para ello es que teniendo en consideración países como España, en el mismo han proliferado de tal forma los juegos de azar que ha sido necesario regular distintos tipos de controles de prevención como por ejemplo la Ley de Aragón donde se trata la misma de forma inmediata y urgente atendiendo al incremento repentino de la creación de salas de Juegos de azar, tratando de prevenir la misma y siendo pionera tal ley en este tipo de adicciones ya que recién a partir de los años 80 llegó a considerársela mundialmente como una patología.-

En Australia debido al crecimiento de la practica de juegos de apuestas hasta de orden cibernético se propone una legislación de tipo prohibitiva generando tales intentos, enfrentamientos en cuanto al hecho de que como es lógico y según decíamos al principio de estos fundamentos, lo que debe llevarse a cabo con respecto a este y otros temas de similares características, es de legislar en forma preventiva.-

Consideraciones finales

Por tales razones expuestas y en virtud de ser esta adicción un trastorno social, es que proponemos la creación de un Programa de lucha contra la Ludopatía, con objetivos claramente establecidos tendientes a tal fin, estableciendo acciones concretas de prevención, tratamiento y condiciones de publicitación del juego, creando de un Registro de Ludópatas y estableciendo un sistema de sanciones para el caso de infracciones a la presente normativa, a fin de combatir el flagelo de la Ludopatía.

En la elaboración de este proyecto debemos destacar la inestimable colaboración a nuestra iniciativa de las autoridades del Instituto Provincial de Juegos y Casino y del Responsable del Plan Provincial de Adicciones que con su mirada particular y experta, por enfrentar cotidianamente esta problemática, dotaron al presente proyecto de una riqueza y profundidad imposible de prever en sus comienzos

Autores y Bibliografía citada:

– Dr. Carlos Villoria López Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Presidente de la Asociación Madrileña de Psicoterapeutas para el Estudio de las Adicciones Psicológicas, Profesor de la Universidad de San Pablo CEU-Madrid.-

– Gustav Bally – El Juego como Expresión de Libertad. Ed. 1958.-

– Blas Bombín. Psiquiatra. Director del Centro de Tratamiento y de Rehabilitación de Adicciones Sociales. Valladolid.-

– Luis González Seara, sociólogo y político español.

– Teun A. van Dijk (1943) Naaldwijk, Países Bajos.-

– Evelio Huertas, España. Doctor en Psicología, Catedrático de Psicología. Universidad Complutense. Psicología Básica, Director del CAI. Servicio Común de Investigación de la Facultad de Psicología.-

– El DSM-IV es la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la American Psychiatric Association.-

– Ludopatía.com.es.-

EL SENADO Y LA CAMARA DE DIPUTADOS

DE LA PROVINCIA MENDOZA

SANCIONA CON FUERZA DE

LEY:

LEY DE JUEGO RESPONSABLE

Capítulo I: Principios generales.

Articulo 1°.- Créase el Programa Provincial de “JUEGO RESPONSABLE”, en el ámbito del Plan Provincial de Adicciones.

Art. 2°.- Quedan comprendidos en las disposiciones de la presente ley, los casinos, bingos, máquinas tragamonedas, juegos electrónicos, hipódromos, agencias de lotería, quiniela y en general todo lugar donde se desarrollen juegos de azar sea esta actividad principal o secundaria, ejercida en forma permanente o eventual, en el territorio provincial.

Art. 3°.- Corresponde al Plan Provincial de Adicciones, como autoridad de aplicación de la presente ley:

a) Adoptar políticas y ejecutar acciones tendientes a prevenir la ludopatía de conformidad a lo establecido en el artículo 2 incisos a y c de la Ley Provincial Nº 7088

b) Organizar y dirigir programas para educar a la población y prevenir la ludopatía en niños, jóvenes y adultos. Para la consecución de los fines de la ley, podrá coordinar acciones y celebrar convenios con otras instituciones públicas y privadas

c) Establecer Campañas de Difusión Masivas tendientes a poner en conocimiento a la población en general respecto de los programas institucionales públicos y privados que aborden la temática y que contemplen las necesidades de información de la misma.

d) Disponer de un sistema de recepción de consultas, orientación, tratamiento y rehabilitación para la atención de personas afectadas directa o indirectamente con la problemática de la ludopatía.

e) Capacitar al personal del Instituto e técnicas de detección temprana de adicciones.

f) Cumplir y hacer cumplir las disposiciones establecidas en la presente ley.

Capitulo II: De las Campañas de Prevención Masivas.

Art. 4°.- La Autoridad de Aplicación deberá realizar anualmente campañas de difusión masivas destinadas a la población en general tendientes a la difusión del programa. Dichas campañas deberán garantizar información permanente acerca de las problemáticas asociadas al juego.

Art. 5°.- La Autoridad de Aplicación deberá habilitar una línea telefónica (0800) “JUEGO RESPONSABLE” a fin de brindar consultas gratuitas, a las personas afectadas directa o indirectamente, sobre los riesgos del juego compulsivo y la realización de las derivaciones a los lugares de asistencia a la enfermedad.

Art. 6°.- La Dirección General de Escuelas incluirá obligatoriamente los contenidos relacionados al juego responsable, como tema a tratar en el nivel secundario de enseñanza formal del sistema educativo provincial y en los programas de educación no formal;

Capítulo III: De la Publicidad y Promoción de los Juegos de Azar.

Art. 7°.- La publicidad y promoción juegos de azar, tales como casinos, bingos, máquinas tragamonedas, juegos electrónicos, hipódromos, agencias de lotería etc. se sujetará a las siguientes limitaciones:

a) Toda publicidad en medios gráficos radiales, televisivos o electrónicos deberá contener el número telefónico gratuito del programa;

b) No se practicará en publicaciones dirigidas a menores de edad;

c) No se promocionarán ni distribuirá folletería u otro tipo de publicidad similar, en escuelas, colegios, universidades, establecimientos de enseñanza, ni en espectáculos o actividades en los que el público se constituya por menores de edad;

d) No se efectuará por figuras del mundo artístico cuyo público se constituya preponderantemente por menores de edad;

e) No participarán en las campañas publicitarias, menores de edad, ni podrán vestirse o maquillarse quienes participen de modo que representen la edad de un menor;

f) No podrán mostrarse persona jugando desmesuradamente;

g) No podrán emplearse expresiones o vocabulario propios de menores de edad.

Capitulo IV: De las especificaciones en los locales.

Art. 8°: Será obligatorio para todo establecimiento o local donde se desarrollen juegos de azar conforme al artículo 2, exhibir como mínimo un cartel en letra legible y en lugar visible, con consignas preventivas que respondan a la finalidad perseguida por el programa y el número telefónico de asistencia gratuita. El cartel citado precedentemente deberá ser colocado junto o sobre todas las puertas de ingreso al local, en las dimensiones que determine la reglamentación.

Art. 9°: En los casinos, bingos y locales donde se desarrollen juegos de azar mediante la utilización de máquinas tragamonedas o juegos electrónicos, cada máquina deberá contar con un cartel colocado en lugar visible, de acuerdo a la posición del jugador al momento de jugar, con consignas preventivas que respondan a la finalidad perseguida por el programa y conforme las dimensiones que determine la reglamentación.

Capitulo V: De las Exclusiones y Registro de Excluidos

Art. 10°.- Las prohibiciones de ingreso a los locales comprendidos en las disposiciones de la presente norma, podrán ser solicitadas por propio interesado a través de la petición de autoexclusión o por orden judicial que disponga la medida. Las prohibiciones de acceso previstas en esta ley serán de aplicación obligatoria en los locales de juego existentes en la Provincia.

Art. 11°.- El cónyuge, conviviente, ascendientes y descendientes hasta el segundo grado de consanguinidad, podrán solicitar al Juez competente la prohibición de ingreso, mediante información sumaria, con vista al Ministerio Publico. Como medida cautelar, a pedido de parte y sin exigencia de contracautela, el Juez competente podrá disponer la prohibición de ingreso hasta tanto se resuelva definitivamente sobre el particular.

Art. 12°.- Las prohibiciones de acceso, tendrán una duración máxima de tres (3) años, contados a partir de la petición de autoexclusión o resolución judicial que disponga la medida. Transcurrido el plazo de la prohibición peticionada, podrá solicitarse nuevamente, en los términos del Artículo 10.

Art. 13°.- La cancelación de la prohibición de ingreso, con anterioridad al vencimiento del plazo del artículo anterior, requerirá la solicitud expresa de la persona afectada u orden judicial conforme a lo contemplado en el Artículo 11.

Art. 14°.- En el supuesto de autoexclusión, el interesado para proceder a la cancelación de la misma, deberá acreditar haber concurrido a algún programa de asistencia y rehabilitación de la adicción, debiendo adjuntar el alta profesional del tratamiento realizado y el consentimiento de al menos dos (2) familiares directos.

No se podrá solicitar la cancelación en un plazo no menor a seis (6) meses, contados a partir de la aceptación de la petición.

Art. 15°.- Créase el Registro de Exclusiones, el que funcionará en el ámbito del Instituto Provincial de Juegos y Casino de la Provincia de Mendoza.

Art. 16°.- En el Registro de Exclusiones se asentarán los datos de las personas que, a petición propia a través de la solicitud de autoexclusión o por orden judicial, tienen restringido el acceso a los casinos, hipódromos, salones de juego y salas de bingo o dependencias de éstos que tengan autorizada la instalación de máquinas especiales para salas de juego. Debiendo obligatoriamente asentarse: Apellido y Nombres, D.N.I., domicilio real, foto, declaración jurada de aceptación de condiciones que establece la exclusión.

Art. 17°.- El Registro de Exclusiones remitirá a los casinos, hipódromos, salas de bingo y a los salones de juego que tengan autorizada la instalación de máquinas especiales para salas de juego, la nomina de las personas que tienen prohibido su acceso a los mismos. En el mencionado listado deberán incluirse los datos identificatorios de la persona y su fotografía.

Art. 18°.- Los datos del Registro de Exclusiones tendrán carácter reservado, pudiendo ser enviados únicamente a los establecimientos citados en el Articulo 2.

Capitulo VI: De los Programas de Rehabilitación.

Art. 19°.- Créase un Sistema de Asistencia a la problemática del juego en el ámbito del Instituto Provincial de Juegos y Casinos, que tendrá por objeto la asistencia, contención y rehabilitación de personas que padezcan ludopatía.

Art. 20°.- El Sistema de Asistencia tendrá a cargo la realización de estadísticas e investigaciones, evaluación y análisis de la etiología, epidemiología y sintomatología de la enfermedad

Art. 21°.- La terapia de Rehabilitación proporcionada, será gratuita para aquellas personas que no posean cobertura social de ningún tipo y con un término de duración de seis (6) meses debiendo garantizarse un mínimo de consultas profesionales, conforme lo determine la reglamentación.

Art. 22°.- Los casinos privados deberán presentar anualmente, al 30 de diciembre de cada año, un informe detallado de las políticas de prevención y rehabilitación implementadas a fin de combatir la ludopatía y los resultados obtenidos.

Capitulo VII: De las Multas.

Art. 23°.- Las infracciones a la presente ley y su reglamentación, podrán ser sancionadas con:

a) Apercibimiento.

b) Multa.

c) Clausura del Establecimiento.

En los supuestos de infracción en violación a lo preceptuado por el artículos 4, 7 y 22, será sancionado con multas de pesos cinco mil ($5.000) hasta pesos diez mil ($10.000) para la primera infracción; de pesos diez mil ($10.000) hasta pesos veinte mil ($20.000) para la segunda infracción; de pesos veinte mil ($20.000) hasta pesos cincuenta mil ($50.000) para la tercera infracción. Una cuarta infracción implicara la clausura definitiva del establecimiento.

En los supuestos de infracción en violación a lo establecido por los artículos 8 y 9, las mismas serán sancionadas con apercibimiento para la primera infracción; con multa de pesos cinco mil ($5.000) hasta pesos diez mil ($10.000) para la segunda infracción; de pesos diez mil ($10.000) hasta pesos veinte mil ($20.000) para la tercera infracción; de pesos veinte mil ($20.000) hasta pesos cincuenta mil ($50.000) para la cuarta infracción. Una quinta infracción a lo dispuesto en los artículos 8 y 9 implicará la clausura definitiva del establecimiento.

Art. 24°.- Los fondos recaudados de las sanciones establecidas por esta ley, serán destinados a solventar el programa creado y los planes de rehabilitación de personas que padezcan de la enfermedad de ludopatía, sin perjuicio de lo dispuesto por la ley 7088 y otras fuentes de financiamiento que prevea la reglamentación .-

Art. 25°.- La autoridad de aplicación deberá realizar inspecciones en los locales comprendidos en el articulo 2, a fin de controlar el cumplimiento y la labrar las sanciones correspondientes a las violaciones de la presente ley. Fiscalía de Estado será la encargada, de oficio o a solicitud de cualquier interesado, de verificar el cumplimiento de las disposiciones de la presente ley por parte del Instituto Provincial de Juegos y Casinos.

Art. 26°.- La presente ley deberá ser reglamentada en un plazo de ciento veinte (120) días a partir de su promulgación.

Art. 27°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.-

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