Mar10

Silban Celso… Señal que nos equivocamos

Publicado en opinión por Luis Petri.

Desde hace tiempo el gobernador de la Provincia, Celso Jaque, es abucheado o silbado en sus apariciones públicas. Se trate esta de la inauguración de una obra, peregrinación religiosa, Festival, Fiesta Departamental o la Fiesta Nacional de la Vendimia.
El Gobierno debería aceptar humilde y tolerantemente el malhumor popular y realizar las acciones útiles para modificarlo, pero por el contrario idean planes para “blindar” al gobernador, modifican protocolos, evitan televisaciones inconvenientes, manipulan sonidos e imponen corralitos a los medios de comunicación y luego afirman -y se auto convencen de ello- que los silbidos son expresiones de grupos políticos o deportivos con intenciones electorales. Solo resta esperar que algún “iluminado” funcionario del gobierno empiece a hablar de “clima destituyente” para estar en absoluta sintonía con el Gobierno Nacional.En lugar de buscar justificaciones negando el descontento y la reprobación social, que es evidente, el gobernador y sus funcionarios deberían ponerse a gobernar la provincia para los mendocinos.
Cumplir el mandato popular y comenzar a gestionar una provincia que requiere la toma de medidas urgentes para combatir la inseguridad reinante y paliar los efectos de una crisis internacional de la que no estamos exentos, como inicialmente nuestra presidenta trato de demostrar a propios y extraños.
El atajo de la “intencionalidad política” a las manifestaciones de un pueblo para con su gobernante, es de corto aliento, transformándose en un verdadero boomerang que enardece aún más a quienes espontáneamente reclaman asunción de responsabilidad, conducción y políticas públicas eficientes.
Se equivoca el gobierno si cree que las espontáneas expresiones populares en el Anfiteatro, fueron producto de operaciones políticas. No fueron los partidos políticos de la oposición quienes dispusieron que la transmisión fuera realizada –en un hecho inédito en la provincia- por el canal nacional oficial. No fueron las fuerzas de la oposición quienes establecieron la veda de venta de entradas a un sector habitualmente de acceso al público en general para generar un “clima favorable” en los sectores cercanos al palco oficial. Allí si existió una clara intención política de ocultamiento de genuinas y espontáneas expresiones populares.
Por el contrario, quienes concurrieron al Acto Central fueron pequeños y medianos comerciantes a los que la crisis los golpea con crudeza; productores vitivinícolas y agropecuarios empobrecidos por la caída del valor de sus productos; trabajadores agobiados por una incesante inflación que licua sus ingresos; hombres y mujeres atemorizados por la inseguridad que prometió resolver este gobierno “mágicamente”; y turistas que visitan nuestra provincia aferrándose a sus cámaras fotográficas y mirando hacia los costados, temiendo ser reconocidos como tales y convirtiéndose en fácil victima de un delito. No es negando la realidad la forma de modificarla, es trabajando sobre ella que se producen los cambios que la sociedad reclama.
Ni intencionalidad política, ni malas rachas, ni percepciones de inseguridad, ni apresurados pedidos de perdón para redimir promesas incumplidas. La ciudadanía no quiere excusas de gobierno, reclama acción de parte de este.
Alguna persona de confianza del gobernador debería decirle al oído: Silban Celso… Señal que nos equivocamos. Sería un buen comienzo
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