Este año el gobernador no tuvo la excusa de la gestión anterior, como si lo hizo el 1 de mayo pasado cuando culpó al saliente gobierno por los pocos logros de los primeros meses al frente de la provincia. Esteaño, el gobernador tampoco fue rehén de su incumplida promesa referida a la reducción del delito en un 30%, puesto que hace ya varios meses admitió el fracaso ante los mendocinos que, ilusionados con ella, le dieron su apoyo en las urnas.
Sin embargo, no es un año de grandes anuncios. Mientras Jaque echa todas las culpas a la crisis internacional y compara caprichosa y arbitrariamente su gestión con la anterior; trabajadores de distintos sectores del Estado copan las calles céntricas, para demostrar que las cosas no están tan bien como dice, o cree el mandatario.
Hay que remontarse a varios gobiernos hacia atrás -si es que encontramos- para hallar un pueblo tan descontento con un Gobernador, con empleados judiciales protestando en una esquina; enfermeros y médicos en la otra y el transporte público diezmado con asambleas de 6 horas diarias, todas bajo una misma bandera y con el mismo lema: “Si cree que Jaque miente, toque bocina”. Con trabajadores como los taxistas que, tristemente y cada un mes amenazan con sitiar la ciudad, cortando los accesos, ante el reclamo por una nueva muerte de uno de sus compañeros. A esta altura claro está que Jaque y su gobierno tienen serios problemas de audición que le impiden escuchar los incesantes silbidos, abucheos y bocinazos de la gente.
Nuestro Gobernador celebra y anuncia el acuerdo con la Nación para sacar un puñado de gendarmes a patrullar las calles como la solución mágica al problema de la inseguridad -255 gendarmes representan el 3,6% de los recursos humanos con que cuenta la policía de la provincia-;en materia educación es poco y nada lo que se ha hecho, y escasean los anuncios para el área. Lo mismo sucede con la ausencia de un fuerte programa de inclusión social destinado a combatir la inseguridad.
Mientras se compran barbijos y más barbijos por la psicosis que se desató con la gripe porcina, los hospitales públicos permanecen cerrados al menos dos días a la semana por paros y asambleas en reclamo de mejoras salariales. Hay barbijos, pero hay días en los que no hay médicos y enfermeros para atender. Y, lejos de solucionar este conflicto, el Gobierno continúa comprando barbijos o pidiendo las listas erróneas con los nombres de pasajeros que llegan a la provincia que puedan estar infectados para ser atendidos.
Pero por lo visto, el gobernador -como Alicia- vive en la provincia de las maravillas. Y está apurado por llegar a tomar el anticipado té del 28 de junio. Tiene miedo de que se le enfríe. El conejo no lo acompañará a diferencia de la protagonista del cuento, porque está muerto y su cadáver abandonado en el basural a cielo abierto del Zoo provincial. El Sombrerero, en tanto, lo espera en Buenos Aires, no sólo con el té, sino con reiteradas promesas de viviendas y obra pública bajo su galera. Pero también está ocupado en lo suyo, ya que está buscando candidatos testimoniales para armar su lista.
“Estamos hablando de campaña, de elecciones; no de ética” fue la desafortunada respuesta de Jaque cuando se le consultó por las candidaturas testimoniales en un reconocido programa porteño. Y la frase siguió retumbando, tanto que es una de las elegidas para promocionar el programa semanal en la televisión. Señor gobernador, Sí estamos hablando de ética, Sí estamos hablando de representatividad, Sí estamos hablando de acciones y hechos concretos, no se trata de elaborar una pieza literaria de ciencia ficción cada 1 de mayo. Eso es hacer campaña electoral en un gobierno hasta ahora testimonial.