Fundamentos:

El Artículo 75 del Código de Falta de la Provincia dispone: “El que profesionalmente explotare la credulidad prediciendo el porvenir, explicando los sueños, tirando las cartas, evocando los espíritus, indicando tesoros ocultos, o con imposturas análogas, o el que públicamente ofreciere sus servicios como adivino, será castigado con arresto hasta treinta (30) días o con multa hasta tres mil (3.000) pesos.

En todos los casos de condena se procederá al decomiso de los instrumentos, utensilios y ropas empleadas para cometer la infracción.”

En nuestra Provincia el ofrecimiento público de las actividades enumeradas por el artículo, encuentra su correlato en miles de mendocinos que de una u otra manera recurren a estos servicios, sea a través de la lectura impersonal del horóscopo en cualquier diario, radio, programa televisivo provincial o nacional o a través de una página web, o bien en virtud de la  contratación directa de  personas que se dedican habitualmente predecir  y/o adivinar el futuro.

Las causas por las cuales se recurre a este tipo de actividades son múltiples. Todo el que acude a adivinadores o futurólogos en la actualidad es consciente del alea y la falta de rigor científico que rodea a dicha actividad, no configurándose un engaño a la credulidad sino más bien un sometimiento voluntario a practicas que dependen la más de las veces a la fe y las creencias del propio interesado.

La sociedad a medida que avanza en su evolución va seleccionando los comportamientos que son objeto de control social a través de normas penales y/o

contravencionales determinando que conductas disvaliosas serán sancionadas y cuales no.

El derecho contravencional o de faltas constituye la vía jurídica para sancionar conductas que no afectan valores fundamentales -como la vida, el honor, la seguridad etc.- sino que contrarían pautas de convivencia y tolerancia social, y lo hace categorizandolas como faltas o contravenciones.

Cuando una conducta es consentida socialmente, el control social respecto de dichos comportamientos –a través del Código Penal, de Faltas etc.- pierde toda lógica y sentido, siendo necesario que el Estado acompañe estos cambios a través de marcos jurídicos adecuados.

En la actualidad no vemos como podría ser violentada la convivencia social con normas como las establecidas por el art. 75 del Código de Faltas de la Provincia.

UNA MIRADA SOCIOLÓGICA SOBRE LA CUESTIÓN

Aleida Gelpi Acosta de la Universidad Complutense de Madrid hace un análisis sociológico del fenómeno bajo el título: “Lo irracional como modo de sobrellevar la contingencia”, el que reproducimos en sus principales apartados: “Es bastante paradójico que luego de transcurridos más de dos siglos desde la Ilustración, desde que se haya decretado el triunfo de la razón, cuando existe un increíble acaparamiento vertiginoso de la ciencia y la técnica en occidente en el último siglo, todavía halla un espacio visual muy amplio en la sociedad y en la cultura en el que brujas, adivinos y magos ejercen -con un más que notable éxito- su misterioso oficio. Algunos de los grandes sociólogos y filósofos del siglo XVIII y XIX pronosticaron un proceso de secularización garantizado para occidente mientras se le permitiera a la ciencia y a la razón avanzar en su terreno. Entonces se pensó que la sociedad asistiría con seguridad a una evolución dirigida al mundo científico y racional.

El adivino  -prosigue la autora- es un  personaje milenario que siempre ha estado ahí para intervenir en épocas de crisis, donde los humanos se preguntan por eso que siempre angustia: el futuro y el devenir. Millones de individuos todavía hoy son incapaces de enfrentarse a un mundo y una vida de incertidumbres con actitudes sólo lógicas y científicas, los que de pronto se encuentran ante la consulta de un tarotista, por la impetuosa necesidad de conocer aquello que se les escapa.

Hoy se sigue consultando a los adivinos igual que antes. Los adivinos y sus clientes son una escena  minúscula -no abarca toda la sociedad de individuos- pero permanente y repetitiva, superviviente a la razón, a la inquisición, a la condena de las instituciones religiosas tradicionales cristianas y a una marginalidad en occidente que les ha tachado de necios, ignorantes, locos, poseídos, esquizofrénicos o herejes.

La adivinación es soteriológica para sus consumidores más habituales. Directa o indirectamente, el individuo se acerca a la adivinación para tratar de organizar ideas y concepciones que le integren y justifiquen circunstancias personales, que muchas veces se presentan de manera incomprensible.

Hoy miles y miles de páginas en el Web, desde asociaciones de esotéricos hasta videntes particulares, están dedicadas a la astrología, a la quiromancia, orinomancia y a las cientos de artes adivinatorias que existen. Mediante un clic en la computadora y un  número de tarjeta de crédito se le puede consultar el futuro a santeros, alquimistas, espiritistas y lo que se quiera. Desde el teléfono en casa, a cualquier hora del día, en la televisión aparecen los comerciales de gabinetes de adivinos suficientes, como para que si se nos ocurre alguna duda en cuanto al futuro, marquemos el número y consigamos a alguien que nos cuente un poco sobre él.

Clientes regulares de adivinos –continua Gelpi Acosta-  confiesan que su vidente es sobretodo un consejero, amigo, protector, que vela por ellos y sus intereses. La seducción que ejerce la adivinación en las masas se comprende además por su relación con la magia. Se acude al vidente para oír sus respuestas, pero no siempre se está dispuesto a atenerse a los designios no esperados del oráculo. Por medio de la hechicería se intenta cambiar los eventos a favor de los planes del consultante. Lo que quiere decir que el oráculo no siempre tiene la última palabra en nombrar un destino específico.

LA REALIDAD ACTUAL DE MENDOZA

En nuestra Provincia resulta normal, regular y habitual ver en diarios, revistas y programas televisivos, anuncios de pronósticos astrológicos, prediciendo acontecimientos y comportamientos futuros dependiendo del signo zodiacal al que pertenezca, según la influencia de los astros. Esto sin mencionar la edición de la profusa literatura y el espacio  en paginas de Internet especificas destinadas al tema.

Podemos afirmar que existe una verdadera costumbre contra legem en el supuesto del artículo 75 del Código Contravencional de Mendoza, ya que  cientos de personas ofrecen sus servicios públicamente prediciendo el porvenir, explicando sueños, tirando cartas, evocando espíritus, indicando tesoros ocultos o bien como adivino.

El actual código de Faltas  de la Provincia Ley 3365, recordemos, fue sancionado el 25 de noviembre de 1965. Tiene más de 40 años de historia y fue producto de una sociedad diametralmente opuesta en la que hoy vivimos.

Es evidente, entonces, que   el estado de la sociedad actual  no  existe posibilidad  alguna de lesionar ni poner en peligro bien jurídico alguno -mucho menos  el de la fe pública- como pretende  el  mencionado artículo.

Somos concientes de la necesidad de la modificación integral del Código de Faltas, pero creemos en el avance sobre aquellos artículos en los cuales existe el consenso imprescindible respecto a su derogación.

PROYECTO DE LEY

EL SENADO Y LA CÁMARA DE DIPUTADOS

DE LA PROVINCIA DE MENDOZA

SANCIONAN CON FUERZA DE

LEY:

Articulo 1.- Derógase el Articulo 75 del Código de Faltas de la           Provincia, Ley 3.365.

Artículo 2.- De forma.