La titular del Programa de Maltrato Infantil, Marta Stagni compareció el pasado jueves 21 de mayo ante los diputados de la Comisión de Derechos y Garantías y brindó explicaciones por el aberrante episodio de la muerte de una nena de 2 años en Las Heras. Es que, previo a ese hecho, existió un proceso judicial en torno a la nena que se prolongó durante más de un año y que -de acuerdo a la investigación- estuvo plagado de irregularidades.
Citada por el diputado provincial del Confe, Luis Petri, la funcionaria cargó las tintas y apuntó con dureza contra la jueza de familia Elsa Galera, sobre quien recayó el caso de la menor que, si bien falleció el 1 de mayo pasado, estaba en manos de la Justicia desde noviembre del 2007, cuando recibió una denuncia por maltrato y desnutrición.

“Es inentendible que la jueza haya ordenado la restitución de la niña a sus padres. Si intentamos leer esta historia, es como que el final no corresponde, está cambiado”, destacó Stagni, resaltando que tanto el Quinto Juzgado de Familia -donde se desempeña Galera- como el equipo de Maltrato Infantil contaban con pruebas “muy fuertes” que evidenciaban que la niña había sido víctima de maltrato y que fue la propia magistrada la que ordenó en un principio la prohibición de acercamiento a sus padres.
“Es importante tener todos los elementos de juicio primero. Pero, de comprobarse que la jueza estuvo informada y contaba con toda la documentación como sostiene Stagni, no caben dudas de que cuando se ordenó la restitución de la niña a sus padres, se sentenció de muerte a la bebé”, destacó Petri luego de la reunión.

Del mismo modo, el diputado cobista solicitó que se remitan a la comisión el expediente judicial de la causa desde su inicio, las historias clínicas de la niña en su estadía en CONIN y en el Hospital Notti, además de insistir con la citación del titular de la Dinaf, David Funes. También citó al representante de la ONG “Tierra de Niños”, Javier Riollo, dado que fue esta entidad la que se encargó del seguimiento de la niña desde el momento en que fue judicializada.

El caso

La pequeña murió el 1 de mayo pasado en su casa de Las Heras y, de acuerdo a la autopsia, los forenses confirmaron que presentaba varias lesiones en su cuerpo. Sin embargo, una vez conocido el deceso salió a la luz otro dato aberrante: desde hacía más de un año, la Justicia deFamilia tenía una denuncia por desnutrición y supuesto maltrato y la víctima era esa niña.
Ese dato, para nada menor, fue lo que motivó a Petri a citar a las autoridades con el objetivo de determinar si durante ese año se hizo el seguimiento adecuado a la menor, si se la asistió correspondientemente y si existió alguna negligencia por parte de la jueza Galera, de Stagni o de Funes.

De acuerdo a la exposición de Stagni hoy, el equipo que ella comanda recibió la primer novedad sobre la situación delicada de la nena en diciembre del 2007, pese a que la Justicia tenía la denuncia desde hacía un mes ya.

“Se trata de un caso extraño y, por momentos, desgarrante. Existía una prohibición de acercamiento de sus padres con pruebas contundentes que mostraban que corría riesgo real la vida de la niña, y de repente, sale la resolución de la jueza para que le restituyan la tutela a sus padres”, reflexionó Stagni, quien agregó que cree que “la jueza no tuvo en cuenta los informes de los profesionales. No sé cuáles fueron los fundamentos, pero no puede ser que, de golpe, haya cambiado el final de la historia por uno opuesto, fue una contradicción severa. O la jueza no tomó en cuenta los informes o hay una lógica que no podemos entender”, agregó.

De acuerdo a lo expuesto por Stagni, en noviembre del 2007, por orden de la jueza Galera, un Cuerpo Auxiliar Interdisciplinario (CAI) en el área social de la Justicia comenzó con el seguimiento de la niña y su familia. Pero al Programa de Maltrato Infantil, el caso recién entró el 12 de diciembre de ese año derivado por la Justicia de Familia, cuando la niña llegó al Hospital Notti con serios indicadores de maltrato. Era tan delicado el estado de la bebé que ingresó a terapia intensiva, donde permaneció una semana.

Sin embargo, y siempre según el relato de Stagni, el CAI no derivó el caso haciendo alusión a los indicadores de maltrato y lo trasladó también al municipio para que se le brinde ayuda social, ya que tenía “indicios de desnutrición leve”. En ese informe, el cuerpo judicial también mencionó la presencia de problemas de negligencia en el grupo familiar, identificándolo con dificultades y vulnerabilidad social.Por tal motivo fue que el CAI pidió que se haga control psíquico a los padres, exámenes a los otros hijos y ofició al Municipio de Las Heras para que incluya al grupo flamiliar en algún programa urgente de familia.

Sin embargo, consultada por Petri sobre estos programas, Stagni resaltó que son para cuando no hay violencia de por medio. “Si no, se potencia el núcleo violento”, resaltó la funcionaria.

Siguiendo con el relato cronológico, en ese mismo momento el CAI pidió un informe médico a raíz de una fractura de tibia mal consolidada, pero sin siquiera mencionar signos de maltrato. Cuando el 12 dediciembre del 2007 la unidad especializada del programa de Maltrato Infantil que funciona en el Notti tomó intervención y detectó los indicadores de maltrato grave, lo comunicó a la jueza Galera -quien se encontraba de turno- y desde ese mismo momento, la jueza dispuso preventivamente la prohibición de acercamiento de los padres.

En febrero de 2008, cuando la niña ya llevaba 2 meses internada, el equipo comandado por Stagni pidió al juzgado la posibilidad de derivarla a CONIN, para que la niña pueda recuperarse socialmente y regularice su alimentación, además de quedar resguardada hasta que la jueza decidiese quién se quedaría con su tutela.

Fue el 4 de ese mes cuando, según se explayó Stagni, la nena fue trasladada a CONIN, con la autorización de Galera. A partir de ese momento, el municipio de Las Heras envió los antecedentes a la delegación de Maltrato Infantil de El Plumerillo, y fue éste quien comenzó con las inspecciones domiciliarias en la casa de los padres de la pequeña víctima.

En marzo se realizó la primer audiencia en el Quinto Juzgado de Familia, a la que asistieron representantes del Programa, de CONIN y los padres de la niña. En esa oportunidad se resolvió que sea el equipo quien siga trabajando tanto con la menor, como con su hermana gemela -que presentaba signos de desnutrición, pero no de maltrato- y se dispuso el traslado de las dos niñas a la Casa Cuna.

Durante todo el mes de abril se celebraron diferentes audiencias, aunque los padres de la menor no asistieron y para fines de ese mes, la Justicia ya había pedido la historia clínica de la niña durante su estadía en CONIN y en el Notti.

En mayo del 2008, el juzgado de Galera ya estaban en conocimiento de que el caso era grave, al igual que el estado de los hermanitos de la menor. A mediados de mes se sumó otro agravante: el equipo de El Plumerillo informó por su cuenta al juzgado sobre el riesgo de los otros niños, así como también una resistencia por parte de los padres para someterse a programas terapéuticos.

El 19 de ese mes, ambas bebés fueron trasladadas desde la Casa Cuna hasta el Notti con un cuadro de gastroenteritis y, según resaltó la funcionaria hoy ante la comisión, el juzgado estaba al tanto de todas las internaciones y derivaciones.

Sin embargo, el 21 de mayo del 2008 sucedió lo que le resulta inentendible a Stagni: la Justicia ordenó el reintegro de ambas niñas a la familia. “Fue sorpresivo el desenlace, si se tiene en cuenta el desarrollo”, sentenció Stagni.