FUNDAMENTOS

El flagelo de la drogadicción debe ser enfrentado en diversos planos, por un lado asistiendo al adicto como enfermo al cual es estado debe proporcionarle la posibilidad cierta de rehabilitación. Para ello, en necesario abrir centros de rehabilitación de adictos en todo el país, con gabinetes técnicos especializados. Esta comprobado que el 70% de los adictos que terminan el tratamiento de rehabilitación se recupera, pero para ello deben existir centros

en cantidad suficiente para tratar a una población en franco aumento en los últimos años producto de la evasión y negación del problema de la droga en nuestro país.

Por el otro, combatiendo fuertemente el narcotráfico, lo que supone un rediseño de la política de antidrogas en la República Argentina. El crecimiento del tráfico y comercialización de estupefacientes ha tenido la complicidad del poder político y judicial, ya que por acción o por omisión ha permitido la instalación en nuestro país de subsidiarias de los carteles más importantes del mundo. La connivencia entre quienes debían detener o impedir el narcotráfico sumado a la inexistencia de políticas que desalentaran el desembarco de la droga en nuestro país, ha agravado exponencialmente la situación actual.

El consumo de drogas en Argentina creció 62% en los últimos 10 años, y el mapa del narcotráfico se modificó por la invasión de cárteles y la producción local de sustancias. En 10 años dejamos de ser un país de tránsito para pasar a ser un fuerte consumir y productor en la región.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) afirma que la Argentina en el segundo país en el mundo con mayor uso de “drogas de diseño” como la metanfetaminas, éxtasis y anfetaminas.

La Argentina ostenta el triste record de tener tiene la tasa más alta de consumo en Sudamérica de cocaína, al pasar de 1.9 por ciento en 1999 a 2.6 por ciento en 2008, mientras que en la pasta base ocupa el segundo lugar, después de Chile.

La lucha contra el narcotráfico es sin cuartel y en ella debemos centrar los esfuerzos del estado. La gran mayoría de los delitos violentos en la argentina están vinculados a la droga sea como causa de ellos o consecuencia de su uso. Existe una fuerte asociación entre consumo de drogas y delitos. En este sentido el Observatorio Argentino de Drogas ha constatado en un estudio reciente que 7 de cada 10 condenados por homicidio estaban bajo los efectos de los estupefacientes o el alcohol antes de cometer el homicidio y el 33% necesitaban dinero para comer o comprar sustancias prohibidas. Un 39,0% de los encuestados declaró que durante la comisión del delito se encontraba bajo el efecto combinado de alcohol y drogas. El 48,6% de la población privada de libertad consumió cocaína y el 55,5% marihuana. El 72 % de los delitos que cometieron por personas entre 18 y 34 años fue para tener medios o dinero para comprar drogas.

El tercer nivel tiene que ver con la concientización a la población de los perjuicios para su vida y salud de la utilización de drogas: Dicha concientización debe realizarse desde temprana edad a partir de la EDUCACIÓN SOBRE DROGAS, a través de programas que permitan desarrollar técnicas didácticas para nuevos programas de prevención y se integre las unidades de educación sobre drogas en la currícula general.

“Hoy nadie niega la importancia de las instituciones educativas a la hora de ofrecer respuestas a la problemática del abuso de las drogas. Pero existe poca conciencia de las dificultades y limitaciones que envuelven a las intervenciones educativas de tipo escolar, lo que cuestiona en no pocas ocasiones su eficacia real, al mismo tiempo que justifica la existencia de criterios dispares a la hora de concretar las intervenciones educativas. Esta disparidad se plantea tanto en estrategias a utilizar como en el tipo de profesionales que intervendrán, sin olvidar enfoques, programas, técnicas, etc.”

Conforme establece el SEDRONAR en materia de prevención es necesario realizar “un abordaje estratégico: inculcar valores, fomentar estilos de vida saludables y promover factores de protección frente al consumo de drogas. La comprensión del fenómeno del uso indebido de drogas, ha llevado insistir en la importancia de dar prioridad a la prevención como estrategia fundamental.

La forma en que ha evolucionado este problema demuestra que la reducción de la demanda debe ser un componente clave de las políticas para hacer frente al problema, destacando la importancia de la Prevención como estrategia fundamenta”.

Porcentaje de estudiantes que han consumido marihuana durante el último año

De acuerdo a la Encuesta realizada en el 2009, la edad promedio de inicio en el consumo son los 15 años, tanto entre los varones como en las mujeres.

Ingresaron al consumo de marihuana en el último año, 5.8% del total de los que no habían probado nunca (8.4% en los varones y 3.7% en las mujeres; 2.3% de los de 14 años o menos, 7.1% entre los de 15 y 16 años y 9% de los de 17 años y más). En total se trata de alrededor de 90.000 estudiantes que probaron o comenzaron a consumir marihuana durante el año anterior a la encuesta.

Intensidad y abuso en el consumo

Cerca de la mitad de los estudiantes que han consumido marihuana durante el último año, lo han hecho algunas veces (consumo ocasional), aunque resulta preocupante el alto porcentaje de usuarios frecuentes, es decir, que han consumido en forma semanal o diaria (26.2%).

Un cuarto de los estudiantes que consumieron marihuana el último año, lo han hecho en forma abusiva, generando problemas para su propia integridad física o afectando su relación con el entorno.

Los varones son más propensos que las mujeres a consumir en forma abusiva.

El porcentaje de estudiantes que pasa por estas situaciones disminuye con la edad.

Intensidad y abuso en el consumo

Apenas el 11.6% de los estudiantes considera que el consumir alguna vez marihuana es de gran riesgo, mientras que el 67.1% piensa que hacerlo frecuentemente es muy riesgoso.

De acuerdo al gráfico siguiente, considerar el consumo de marihuana – en sus distintas frecuencias- de ningún riesgo, aumenta considerablemente el riesgo de uso.

Porcentaje de estudiantes que ha consumido marihuana durante el último año según percepción de riesgo. Población de nivel medio. Total país 2009.

A medida que mejora el desempeño escolar, disminuye el porcentaje de estudiantes que han consumido marihuana durante el año (37.4% de los que tienen muy mal desempeño y el 2.6% de los que tienen la mejor performance).

Mientras el 2.5% de estudiantes que viven en familias contenedoras declaran haber consumido marihuana durante el último año, lo hace el 24.3% de los que viven en hogares donde no se perciben límites ni atención.

El entorno tiene una gran influencia: sólo el 1.4% de los estudiantes que declaran que ninguno de sus amigos es consumidor, ha usado marihuana durante el último año. El 45.8% de aquellos cuyos amigos consumen, lo han hecho también.

El 22.6% de los estudiantes ha recibido oferta de marihuana, en su mayoría varones. A mayor edad, es mayor el porcentaje que ha recibido oferta.

El haber recibido oferta aumenta considerablemente el riesgo de uso. Mientras el 33.4% de los que admiten haber recibido oferta consumen, solo lo hace el 0.5% de los que no.

Los lugares donde los estudiantes reciben oferta de marihuana con mayor frecuencia son fiestas o recitales (31.7%), seguido por los alrededores de la casa (16.4%). El 8.6% la ha recibido en el colegio y el 8.8% en los alrededores de la institución educativa.

Por otro lado, el 37.6% considera fácil acceder a conseguir marihuana, mientras que para el 8.7% sería difícil. Entre los primeros, el porcentaje que consume es del 20%, y entre los segundos, el 2.8%.

A continuación vamos a trascribir algunas de las conclusiones de Cuarta Encuesta Nacional a Estudiantes de Enseñanza Media 2009, producido por la Dirección Nacional del Observatorio Argentino de Drogas correspondiente al 2009.

RESUMEN EJECUTIVO y PRINCIPALES CONCLUSIONES

Consumo reciente de drogas ilícitas y de uso indebido

Un 9,6% de los estudiantes consumieron alguna droga ilícita en el último año y la de mayor prevalencia es marihuana (8,4%), seguido por cocaína (2,3%). El uso sin prescripción médica de tranquilizantes alcanza al 2,1% de los estudiantes y el de estimulantes al 1,5%. Consumieron pasta base-paco el 0,9% de los estudiantes y el 1,7% consumió algún solvente o sustancia inhalable.

Los varones consumen en mayor proporción que las mujeres.

El consumo reciente de sustancias presenta tasas diferenciales según los grupos de edad. El consumo reciente de marihuana y cocaína se incrementa con la edad de los estudiantes, mientras que para las restantes sustancias las tasas de consumo son más altas entre los estudiantes de 15 y 16 años.

La edad de inicio en el consumo de psicofármacos, solventes o sustancias inhalables y pasta base-paco, se encuentra en los 14 años y la de cocaína, éxtasis y marihuana en los 15 años.

Alrededor del 20% de los estudiantes consumen en forma habitual la sustancia de la que son usuarios, siendo pasta base – paco y marihuana las que mayor proporción de usuarios frecuentes tienen, y éxtasis, la que menos.

Entre los varones es más frecuente consumir habitualmente todas las sustancias, mientras que sus compañeras tienden más al consumo experimental.

Factores de riesgo y protección asociados al consumo

El estudio muestra que la disponibilidad de dinero, la actividad laboral de los estudiantes y una baja o negativa expectativa hacia el futuro para desarrollar proyectos personales o bien para terminar los estudios secundarios, están fuertemente asociados al consumo de drogas. Los factores de riesgo vinculados al ámbito escolar, tales como fracaso escolar, problemas de comportamiento en la escuela, ausentismo, percepción de baja exigencia académica y disciplinaria, están asociados al consumo de drogas, lícitas e ilícitas.

La sustancia que menor percepción de riesgo tiene es la marihuana entre as drogas ilicitas, cuyo uso experimental, de una o dos veces, está considerado como no riesgoso por el 17,5% de los adolescentes. En cuanto al consumo de psicofármacos, el uso experimental de tranquilizantes es considerado sin daño por el 17,9% y el de estimulantes, por el 9,8%. Por su parte, el de cocaína es percibido como inocuo por el 7,1% y el de éxtasis por el 6%. Siendo la percepción de riesgo una barrera subjetiva para el consumo de sustancias, estos grupos de estudiantes se encuentran vulnerables ante el consumo.

El uso de marihuana, experimental, ocasional o frecuente, tiene una percepción de gran riesgo que va disminuyendo con la edad, es decir, que la barrera subjetiva para su consumo baja a medida que los estudiantes tienen más edad.

Probar cocaína una o dos veces, tiene una percepción de gran riesgo más alta para los estudiantes de 17 años o más respecto de los estudiantes de los otros dos grupos, en tanto que en su uso ocasional o frecuente, a medida que aumenta la edad de los estudiantes, la percepción de mayor riesgo también lo hace.

Otro factor de riesgo se asienta en la curiosidad de probar alguna droga ilegal y en la certeza de hacerlo frente a la posibilidad de tener acceso u ocasión. El 16,9% de los estudiantes, alrededor de 280.000, que nunca probaron drogas ilícitas, manifiestan tener curiosidad de hacerlo, tanto varones como mujeres.

El nivel de atención por parte de los padres sigue siendo un factor de riesgo y protección fuertemente asociado al consumo de drogas. Los estudiantes cuyos padres tienen actitudes de mayor atención y cuidado respecto de la vida de sus hijos, tienen una tasa de consumo de drogas ilegales del 3,1% frente al 25% de los hijos de padres que tienen actitudes de menor atención y cuidado. Y a medida que protección aumenta, el consumo disminuye.

El entorno social analizado a partir de la tenencia de amigos que consumen drogas ilícitas, es claramente un factor de riesgo. El 49,2% dijo no tener amigos que consumieran marihuana, el 18,4% dijo que menos de la mitad de sus amigos lo hace, el 5,7% tiene la mitad de amigos que fuma marihuana y un 3,9% dijo que todos o casi todos. Los consumos de alcohol y drogas son superiores entre los estudiantes que tienen amigos con consumo.

Así como la percepción de riesgo al consumo de sustancias es una barrera subjetiva, la oferta se constituye como una barrera objetiva al consumo. Se estima que cuanto mayor sea la oferta, mayor será la probabilidad de consumo de cada una de las sustancias. El 22,6% de los estudiantes ha recibido oferta de marihuana ya sea para comprar o probar y esta oferta ha sido mayor en el último mes anterior a la encuesta. Al 9,4% le ofrecieron cocaína, al 6,1% le ofertaron pasta base-paco y al 6,4% éxtasis.

La accesibilidad y oferta de sustancias es la otra dimensión, que conjuntamente con los factores que determinan la demanda, explican la problemática del consumo drogas. Se entiende que cuando la oferta es ilimitada y la accesibilidad resulta fácil, existe mayor probabilidad para que el consumo se efectivice. Los resultados indican que para el 37,6% de los estudiantes, es fácil conseguir marihuana; para el 20,9% es fácil conseguir clorhidrato de cocaína, para el 19,9% es fácil conseguir pasta base y para un 15,9% éxtasis. En este sentido, el mayor consumo observado de marihuana y cocaína tiene su correlato en su mayor accesibilidad por parte de los jóvenes.

El consumo de tabaco y alcohol se configuran como factores de riesgo para el consumo de marihuana y cocaína. Entre los estudiantes que fumaron en el último año, el consumo de marihuana fue del 23,2%, mientras que entre los no fumadores, esta tasa es del 2,5%. Con una distancia menor, entre los fumadores, el consumo de cocaína es del 6,3% frente al 0,7% en el grupo de los no fumadores. Entre los estudiantes que tomaron alguna bebida alcohólica en el último año, el consumo de marihuana es del 13,2% frente al 1,2% del grupo que no bebieron. Y el consumo de cocaína es del 3,5% y 0,4% respectivamente.

Respecto de la percepción sobre la información que el estudiante tiene sobre los daños del consumo de drogas, el 68,9% se siente bien informado. Sin embargo, el sentirse “bien informado” no está asociado al consumo de alcohol y tabaco y al consumo de marihuana, para estas sustancias se observa mayor consumo en estos grupos de opinión. En cambio, las mayores tasas de consumo de psicofármacos, sustancias inhalables, éxtasis y cocaínas, se observan en el grupo de estudiantes que se consideran “nada informado”.

El 50,9% de los estudiantes dijeron haber recibido alguna vez cursos de prevención sobre consumo de drogas, sin distinción según sean varones o mujeres. Pero cuatro de cada diez de los estudiantes que se encuentran en el octavo año de cursado -los que se corresponden a 14 años y menos-, nunca han recibido programas preventivos sobre el consumo de drogas.

Principales conclusiones

El consumo abusivo de alcohol entre los jóvenes escolarizados es el principal problema de consumo. Más de una cuarta parte de quienes tomaron bebidas alcohólicas en el último mes reconoce haberse emborrachado y/o haber tomado en exceso en una misma salida u ocasión. Si bien este problema aparece con mayor frecuencia entre los varones, también ocurre en magnitudes importantes entre las mujeres, condición favorable a situaciones de violencia, accidentes, intoxicaciones, descontrol en el cuidado de la salud (embarazos precoces, contagios, etc.). El uso de alcohol y de manera abusiva, es un factor de riesgo para el consumo de drogas ilícitas, incrementando la situación de vulnerabilidad en esta población adolescente.

El consumo de alcohol combinado con éxtasis o las pastillas que consumen con el nombre de éxtasis y con bebidas energizantes, agravan el problema.

El consumo abusivo o riesgoso ocurre principalmente durante los fines de semana, precisamente cuando existe mayor tolerancia social, del entorno y familiar, para el desarrollo de estas condiciones, al ser el fin de semana el espacio natural de diversión.

Los estudiantes de 15 y 16 años se configuran como una población de alto riesgo, por el fuerte incremento en el consumo a partir de esta edad y de los nuevos casos o incidencia del consumo en el último año. También en este grupo se incrementa el porcentaje de quienes sienten curiosidad y propensión por consumir drogas ilícitas.

Es preocupante que el 16,9% de los estudiantes del nivel medio y que nunca probaron drogas ilícitas, sientan curiosidad por hacerlo, en una sociedad en la cual el 22,6% de los estudiantes declaran haber recibido oferta directa de marihuana, el 9,4% de cocaína, el 6,1% de pasta base – paco y el 6,4% de éxtasis; y en donde la percepción de facilidad de acceso a la marihuana alcanza al 37,6% de los estudiantes, aproximadamente el 20% siente fácil el acceso a cocaína y pasta base, y el 15,9% a éxtasis. Por lo tanto, estas dimensiones y estas circunstancias de vulnerabilidad deben ocupar un espacio específico en el diseño de las políticas preventivas.

En el imaginario de los adolescentes las razones del consumo de drogas ilícitas están ligadas principalmente a tener problemas personales y en segundo lugar a la búsqueda de placer y diversión.

Por los motivos, expuestos es que solicito a esta H. Cámara la aprobación del presente proyecto de ley.

EL SENADO Y CAMARA DE DIPUTADOS

DE LA PROVINCIA DE MENDOZA,

SANCIONAN CON FUERZA DE

L E Y:

Artículo 1°.- Todos los establecimientos educativos de nivel secundario y superior deberán impartir un modulo mensual de educación y prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas, de manera gradual, integral, continua y sistemática, conforme a los contenidos establecidos por la ley 26.586 y la ley 7.088 que crea el Plan Provincial de Adicciones.

La Dirección General de Escuelas incluirá obligatoriamente la enseñanza sobre las consecuencias y los efectos de las drogas en la vida y salud de las personas como tema a tratar en el nivel secundario y superior de la enseñanza formal del sistema educativo provincial y en los programas de educación no formal.

Artículo 2°.- Créase en la Dirección General de Escuelas el Programa de “Talleres para padres, tutores o responsables de niños, niñas y adolescente de educación y prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas”.

Artículo 3°.- El programa se dictará en los establecimientos educativos de enseñanza obligatoria de gestión estatal o privada, en jurisdicción de la provincia de Mendoza. El mismo se desarrollará en forma extracurricular y de manera optativa con un mínimo de dos (2) talleres anuales, dictados por un equipo interdisciplinario de profesionales pertenecientes al Plan Provincial de Adicciones.

Artículo 4°.- En el supuesto de no cumplimentarse lo dispuesto por los art. 5, 6 y 7 de la ley 26.586, la definición de los lineamientos curriculares básicos para la educación y prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas será efectuada por el Comité Ejecutivo en Adicciones creado por el artículo 5 de la ley 7088, quien elaborará los diagnósticos de situación, programas y proyectos en cumplimiento de los objetivos fijados en por la presente ley, la evaluación el impacto social de los programas y proyectos desarrollados y la proposición de indicadores y variables que permitan diseñar un sistema de monitoreo de los avances en la materia.

Artículo 5°.- La Dirección General de Escuelas anualmente deberá impartir cursos de capacitación docente con puntaje sobre educación y prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas”.

Artículo 6°.- De forma.